Dyrhólaey, Skogafoss, Gljúfrabúi y más al sur de Islandia

Islandia / ,,/  15 Ago 2016    Sep 2019
Día 10: campos de lava infinitos, impresionantes cascadas, playas de arena negra, acantilados y frailecillos nos esperan en un recorrido por el centro-sur de Islandia.
Cascada Gljúfrabúi

Itinerario.

  • Cañón de Fjaðrárgljúfur.
  • Atravesar campos de lava de Eldhraun.
  • Parada técnica en Vik.
  • Playa negra de Reynisfjara.
  • Acantilados de Dyrhólaey.
  • Skogafoss.
  • Centro de visitantes del volcán Eyjafjallajökull.
  • Seljalandsfoss y Gljúfrabúi.
  • Antigua granja de Keldur.
Caballos islandeses nos saludan al terminar nuestra jornada pasada por agua

Mapa de Ruta.

>> Inicio guía y mapa de ruta completo

Nuestra Senda.

El día se ha levantado bastante nublado y las previsiones meteorológicas nos advierten que el clima puede ir a peor…Pero tenemos que seguir por la Ring Road camino del centro-sur de Islandia y al fin y al cabo, después de semana y media por Islandia, era complicado que no nos tocara «sufrir» un día de auténtico temporal islandés. Por eso (y porque nos encanta este lugar) nos resistimos aún a dejar las inmediaciones de Skaftafell y sus lenguas glaciares. Finalmente, después de dar un nuevo paseo, nos dirigimos a la primera novedad del día: el Cañón de Fjaðrárgljúfur.

Cañón de Fjaðrárgljúfur

Situado en un pequeño desvío a la derecha de la carretera principal, según venimos de Skaftafell, este cañón pasa desapercibido para muchos viajeros pero es una parada que nos llevará poco más de media hora y merece la pena. El camino que lleva hasta el cañón no está en muy buen estado (nosotros agradecimos tener el 4×4) así que tener un poco de paciencia que el tramo es cortito.

Para disfrutar del cañón podemos andar un poco por su vereda derecha hasta alcanzar varios miradores y si hace buen tiempo, podremos bajar y pasear por dentro del mismo cañón. A nosotros ya se nos estaba cayendo el cielo sobre nuestras cabezas, así que bastante hicimos con salir del coche… También me aventuré a salir del coche después, cuando ya de vuelta a la Ring Road, pasábamos por la llanura de Eldhraun con su cubierta infinita de musgo. En este caso la parada fue aún más breve…

Aunque no lo parezca… El diluvio me cae en Eldhraun

Tenía apuntados varios paseos que había visto en el OpenStreepMap al final del pueblo costero de Vik, pero el día no daba para muchos más aspavientos y la verdad es que afortunadamente los días anteriores ya habíamos hecho bastante senderismo (y aún nos quedaba en los siguientes días). Salimos por tanto de Vik, pero pronto paramos de nuevo en una de las grandes atracciones de esta zona de Islandia: la playa negra de Reynisfjara.

Reynisfjara

Reynisfjara es una auténtica maravilla natural famosa por sus columnas de basalto. Un paseo imprescindible aunque estuviera diluviando y el mar pareciera que se nos iba a tragar de un momento a otro. Muy cerca de esta playa, se encuentran los acantilados de Dyrhólaey, donde había leído que era posible ver frailecillos. Una vez aparcamos, nos armamos de valor y bajo la torrencial lluvia nos acercamos al mirador que estaba a nuestra derecha, desde donde se podía advertir entre la niebla la pequeña península que sobresale entre los acantilados. Al otro lado del pequeño parking nos sorprendió encontrar una auténtica colonia de frailecillos que observamos como pudimos y por los que perdimos la cámara durante unas horas debido a la humedad… Por caprichos del destino, en los dos lugares que teníamos marcado ver a estos simpáticos pajarillos (Borgarfjörður Eystri y aquí) nos hizo el peor tiempo del viaje. En todo caso, tampoco nos podemos quejar, ya que si bien en Borgarfjörður, vimos alguno suelto, en Dyrhólaey había frailecillos para todos.

Dyrhólaey

Continuando nuestro viaje, la siguiente parada «obligatoria» fue en una de las cascadas más famosas de Islandia: Skogafoss. Después de comer algo, nos armamos de valor y bajo la intensa lluvia nos acercamos hasta los pies de la cascada. Lo cierto es que es un salto de agua impresionante. Como hacía tan mal tiempo, desistimos de subir para hacer una pequeña ruta río arriba por su flanco derecho y continuamos hasta la cascada de Seljalandsfoss, donde ya por fin la lluvia nos dio un respiro.

Skogafoss

Seljalandsfoss tiene la peculiaridad de poder verse «desde dentro» y es por este hecho por lo que ha ganado gran fama entre los turistas. Después del obligado paseo por el caminito de madera dispuesto para adentrase en Seljalandsfoss, vimos una indicación hacia otra cascada y decidimos dar un paseo a ver que nos encontrábamos… Ya apetecía estirar un poco las piernas y de paso nos llevamos el recuerdo de uno de los saltos de agua más bonitos que hemos visto nunca:

Entrada a Gljúfrabúi

La cascada de Gljúfrabúi está a unos 600 metros de Seljalandsfoss y se encuentra escondida entre las rocas. Para acceder a ella, hay que cruzar un estrecho pasadizo por el que corre el agua y una vez dentro, simplemente detenerse a contemplar esta maravilla natural. De vuelta al coche y continuando nuestro camino vimos de casualidad el centro de visitantes del volcán Eyjafjallajökull. Si tenéis tiempo, os recomiendo parar a echar un vistazo y recordar la historia reciente en la que la erupción de este volcán dejó bajo mínimos el tráfico aéreo en toda Europa en el 2010, aunque paradójicamente no se notó tanto en este sentido en la propia Islandia.

Como la primera parte del día había transcurrido más rápido de lo previsto, aún no era muy tarde cuando nos dirigíamos desde la Ring Road a la carretera 26, donde nos esperaba nuestra Guesthouse de esta noche, cerca ya del acceso sur a Landmannalaugar. Antes de llegar a nuestro destino, vimos una indicación que marcaba un desvío de interés a un lugar llamado Keldur y decidimos aventurarnos a ver que nos encontrábamos. Cuando llegamos, comprobamos que había sido una buena opción para un último paseo. Keldur es una antigua granja histórica con las típicas casas con el techo de césped y que se puede visitar a modo de museo. Nosotros como ya hicimos en Glaumbaer, el famoso museo del norte, solo dimos una vuelta por los alrededores y la verdad es que no sé si motivado porque no había más turistas, pero nos gustó más que Glaumbaer o al menos nos pareció más auténtico.

Keldur

Conclusiones.

Después de varios días en los que hicimos largas visitas y treks por el norte y este de Islandia, tenía la sensación de que me sabría poco la ruta por el sur de Islandia, al ser un día en el que tendríamos que combinar un puñado de paradas breves. La realidad es que a pesar de la lluvia, el camino se me hizo muy ameno, disfruté cada parada y me pude llevar grandes momentos como los frailecillos de Dyrhólaey o la cascada escondida de Gljúfrabúi.

Si vosotros tenéis mas suerte con el clima, aprovechad para dar un largo paseo por la playa de Reynisfjara y subir por la ruta que río arriba desde la cascada de Skogafoss os llevará a disfrutar de otros saltos de agua. Incluso si tenéis un día completo podéis aventuraros a hacer el trek completo hasta Thórsmörk, desde donde podéis volver en autobús.

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Autor entrada: Sergio

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