Landmannalaugar, círculo dorado y península de Reykjanes

Islandia / ,/  25 Oct 2016    Mar 2019
Días 11, 12, 13 y 14: desde las montañas únicas de Landmannalaugar, pasando por rincones mágicos como Gjáin o Reykjardalur y cruzando el turístico Círculo Dorado, hasta relajarse en la Blue Lagoon… Un buen paseo por el suroeste de Islandia.
Gjáin

Itinerario.

Día 11:
· Landmannalaugar: ruta Brennisteinsalda y Bláhnúkur.

De ruta por Landmannalaugar

Día 12:
· Landmannalaugar: ruta por Laugaver y Graenagil.
· Cráter Ljotipollur.
· Gjáin.
· Hjálparfoss.
· Triángulo Dorado (Círculo de Oro): Gullfoss, Geysir y Parque Nacional de Thingvellir.
· Hveragerði.

Thingvellir

Día 13:
· Reykjardalur.
· Raufarholshellir.
· Krysuvik.
· Lago Gígvatnsvatn.
· Krisuvikurberg.
· Puente entre dos continentes.
· Área geotermal de Gunnuhver y faro.
· Blue Lagoon.
· Garður.

Gunnuhver

Día 14: paseo por Garður y regreso.

A tener en cuenta.

Landmannalaugar debe alcanzarse en 4×4. Las excursiones que se ofertan si no tenéis 4×4 son bastante caras. Algunos viajeros sin vehículo propio directamente optan por hacer autostop. En todo caso, si venís por el sur, la mejor opción es la carretera Landmannalaugar (F255) pero siempre informaros previamente de su estado, ya que encontraréis al menos un vadeo. Sino siempre se puede entrar y salir por la carretera F208 aunque suponga más rodeo. Más información: conducir en Islandia con 4×4.

Vadeo en F225

En el Camping de Landmannalaugar hay un puesto de información donde os darán mapas de las rutas. En el mismo lugar se gestionan los accesos al refugio y la posibilidad de alquilar tiendas de campaña (si quedan). Más información en: dónde dormir en Islandia.

Por otro lado, un apunte importante es que es conveniente hacer reserva en la Blue Lagoon, al menos unos días antes, a una hora concreta. Si no lo hacéis, es probable que os quedéis sin plaza como vimos que le pasó a varios viajeros que solo les ofrecían entrar a última hora esperando más de 3 horas.

Nuestra Senda.

¡Por fin llegó el día! ¡Nos vamos a conocer las montañas de Landmannalaugar! Después de haber llegado hasta Askja no nos preocupan tanto los vadeos con el coche, pero en todo caso nos confirman que la carretera F225 que alcanza nuestro objetivo directamente desde el oeste y cuyo desvío está cerca de donde partimos, está suficientemente transitable. Aún así, las condiciones son siempre cambiantes y siempre queda un punto de tensión por el estado del camino que nos vayamos a encontrar.

Paisaje en F225

Dejamos la acogedora y estratégicamente colocada Guesthouse Elin y partimos rumbo a las montañas de colores. Cogiendo un desvío a la derecha entramos a “comernos” los baches por la carretera de tierra Landmannaleid F225. El paisaje a ambos lados va haciéndose cada vez más atractivo. Pasamos alguna que otra laguna y después de un buen rato conduciendo nuestro 4×4, llegamos al vadeo más importante con el que nos íbamos a encontrar. Toca «checkeo» del terreno. Parece poco profundo aunque largo, así que ya más confiados, cruzamos sin problemas. Más adelante tenemos que girar a la derecha para ya coger la F208 y después la F224 para llegar a nuestro destino. Justo antes de llegar al camping y refugio de Landmannalaugar hay que cruzar el río, pero solo si quieres, ya que el paso está a solo 500 metros del camping. Por nuestra parte y aunque no me parecía que el vadeo fuera peor de los ya pasados, de hecho parecía inferior, aparcamos el coche justo antes del río y seguimos caminando. Ya habíamos tenido suficientes emociones con el coche y ahora convenía más no liarla y asegurar las emociones que nos esperaban a pie.

Landmannalaugar

Después de situarnos, coger un mapa y ojear el refugio, comenzamos a caminar y echamos buena parte del día en tomar diferentes senderos incluidos los que llevan a las cimas de Brennisteinsalda y  Bláhnúkur. Al día siguiente, me levantaría muy muy temprano para probar otra ruta más adentrándome más en la profundidad de las montañas. Podéis ver el detalle de las caminatas en este post: de ruta por Landmannalaugar.

Después del «madrugón» y el intenso trek, me encuentro aún en plenitud física porque recompensa hacer algún sacrificio en sitios tan espectaculares como este, aún sabiendo que esta noche acabaré agotado, pues aún es temprano y tenemos que seguir el viaje. Antes de dejar del todo la zona, poco después de coger ya la F208 para salir por el norte, aparcamos nuestro vehículo para dar un paseo entre unas bonitas montañas mitad verdes mitad negras hasta alcanzar la panorámica imperdible del Crater Ljotipollur. Podéis situaros viendo este track que grabé con el GPS.

Ljótipollur

Los días veraniegos de Islandia son muy largos y tenemos tiempo de sobra para hacer paradas y tomarnos el tiempo que nos apetezca en cada una. Una vez dejamos la F208, un desvío a la izquierda nos permite empezar a recorrer la F26.

Con nuestro siguiente objetivo me tropecé mientras planificaba el viaje. Es un lugar que os sorprenderá y que merece mucho la pena: Gjáin. Para llegar aquí, hay que dejar la F26 y seguir por la 32 (no la 26) unos pocos kilómetros y meternos por un camino a la derecha (carreteras 332+327) en bastante mal estado. Nos cuesta llegar incluso con el 4×4, otros viajeros cubren el último tramo a pie. Gjáin es una especie de bosque o quizás más bien un jardín natural. Sea como fuere, es un lugar lleno de saltos de agua y bonitos rincones para dar un paseo.

Gjáin

Volvemos a la carretera 32 y como vamos bien de tiempo, paramos en una pequeña cascada: Hjálparfoss. Nos tomamos un merecido descanso con la panorámica de este salto de agua en forma de “V” que no es muy visitado. Almorzamos algo y cambiamos “el chip” porque pasaremos de zonas más remotas a lugares más concurridos en el círculo dorado.

Hjálparfoss

La primera parada es Gullfoss, una de las cascadas más espectaculares de Islandia. Hay un amplio aparcamiento y un trail no muy largo para poder ver la fuerza del agua desde diferentes perspectivas.

Gullfoss

Seguimos de camino hasta Geysir, que puede considerarse el géiser “padre”, al haber dado nombre al resto de erupciones de este tipo. Pero, como probablemente ya sabéis, desde hace bastantes años no emana agua, lo que es una pena tremenda, puesto que alcanzaba alturas en torno a los 100 metros. La teoría más aceptada dice que la culpa la tienen los objetos arrojados por los turistas. Así que sin comentarios. La visita en todo caso no es en vano, porque a unos pocos metros encontramos el géiser Strokkur, que sin ser tan impresionante, tiene la ventaja de erupcionar cada 5 minutos. Esta parte no nos emociona tanto, puesto que tuvimos la suerte de conocer el área geotérmica más importante del planeta: Yellowstone.

Geysir

La última parada del día (ahora sí estamos cansados), es el Parque Nacional de Thingvellir, un lugar históricamente muy importante, pues aquí se fundó uno de los parlamentos más antiguos del mundo. En la zona hay varios aparcamientos desde donde empezar un paseo en ida y vuelta. En este track podéis encontrar la caminata que hicimos nosotros.

De nuestro paso por Thingvellir, a nosotros lo que más ilusión nos hacía era ver Silfra, una fisura bañada por un agua cristalina que marca la separación entre las placas tectónicas de Norteamérica y Eurasia. Y aquí, aunque la temperatura del agua sea para pensárselo, se puede bucear. Esta actividad la pensamos en su momento, pero el alto precio y lo que realmente pensamos que nos podía aportar tras haber buceado hace unos meses en Maldivas nos hizo decantarnos por entreternos observando al resto de buceadores. Aún así, debe ser una experiencia emocionante.

Silfra

Este infinito y provechoso día finalizó para nosotros en Hveragerði, una pequeña localidad donde dormimos en una Ghesthouse sencilla y cenamos (para variar) un plato semipreparado comprado en el supermercado Bonus del pueblo.

La mañana siguiente amaneció nublada, pero salimos con ganas para hacer un paseo que nos hacía especial ilusión y que os cuento en este post: las “hot Springs” de Reykjardalur. Tras el baño y nuestra divertida caminata en Reykjardalur, comenzamos un recorrido por la península de Reykjanes sin marcarnos un objetivo fijo, simplemente ir parando en los sitios que teníamos apuntados y disfrutarlos con calma (al final del día teníamos reserva en la Blue Lagoon).

Reykjardalur

Llegamos a la cueva de lava de Raufarholshellir, que cuando fuimos nosotros no estaba regulada de ninguna forma y el acceso era libre. Es uno de los túneles de lava conocidos más largos de Islandia. Con el frontal me adentré bastante, pero la pila (craso error) empezó a fallar y con la luz del móvil no era muy seguro continuar. No obstante, pude ver bien las curiosas formaciones y los bloques de hielo que aún se mantenían en la parte baja de las rocas.

Dentro de la cueva

Ya sea por aprovechar negocio o porque realmente se necesitaba una limpieza y regulación por culpa de la gente que no entiende que visitar una formación natural requiere no dejar basura de cualquier tipo a su paso, bueno, o probablemente por ambas razones, meses después de nuestra visita, me enteré que la cueva se cerró, se limpió y se convirtió en atracción turística con visitas guiadas.

Después dimos un paseo por el interesante área geotermal de Krysuvik. Como ya habíamos visto más lugares similares a lo largo del viaje, nos gustó más rodear el cercano lago de Gígvatnsvatn y aprovechando el benévolo clima, tumbarnos su vera para descansar un poco. Ya cerca de la costa, nos acercamos a ver los acantilados de Krisuvikurberg. La verdad es que el camino de acceso estaba en malas condiciones pero las vistas merecieron la pena.

Krisuvikurberg

Siempre hay que hacer alguna “turistada” para divertirse un rato y la de este día fue ir al “Puente entre dos continentes”. Por supuesto, hay que cruzar la pasarela para en pocos segundos leer las dos placas de cada lado: “bienvenido a América” – “bienvenido a Europa”. De vuelta dimos un último paseo para hacer algo de tiempo por el área geotermal de Gunnuhver y caminamos hasta el faro situado en la punta de la península.

Puente entre dos continentes

Tocaba descansar del todo y llegamos a la Blue Lagoon. Parecida a los baños que disfrutamos en Myvatn pero “a lo bestia”. Como es de esperar hay bastante gente, pero la piscina es enorme (y sí principalmente azul). Es fácil encontrar un rincón para relajarse. Creo que la mejor forma de terminar un viaje por Islandia.

Esta noche dormimos en una económica guesthouse de Garður, estratégicamente colocada cerca del aeropuerto de Keflavik. A la mañana siguiente (día 14), antes de terminar nuestro viaje (que continuaría unos días más en Copenhague), fuimos hasta un viejo faro al final de Garður. Desde este punto, pudimos ver unas focas a lo lejos que parecían despedirnos, quién sabe si quizás hasta otra ocasión.

>> Inicio guía y mapa de ruta completo

Galería.

Paseo al cráter de Ljótipollur
Paseo al cráter de Ljótipollur
Krysuvik
Krysuvik
Lago Gígvatnsvatn
Puente entre dos continentes
Faro en zona de Gunnuhver
Landmannalaugar
Landmannalaugar
Gullfoss
Buceadores preparándose para bucear en Silfra
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Autor entrada: Sergio

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